Certificaciones de sostenibilidad: el avance del Perú hacia la responsabilidad corporativa

En un mundo empresarial cada vez más consciente de su impacto ambiental y social, las certificaciones de sostenibilidad se han convertido en herramientas fundamentales para demostrar el compromiso corporativo con el desarrollo responsable. En el Perú, tres certificaciones destacan por su relevancia y adopción: los criterios ESG (Environmental, Social and Governance), las empresas BIC (Beneficio e Interés Colectivo) y la norma ISO 26000.

 

Los criterios ESG han ganado terreno significativo en el mercado peruano. Según datos recientes, el 85% de las grandes empresas peruanas reportan sobre sostenibilidad, evidenciando un compromiso real con la transparencia en temas ambientales, sociales y de gobernanza. Esta tendencia se ve reflejada en el ranking Merco ESG 2024, que destaca a las compañías que han demostrado un firme compromiso con la integridad y la gestión ética.

 

La Bolsa de Valores de Lima ha reforzado esta tendencia con el lanzamiento del S&P/BVL Peru General ESG Index en 2021, diseñado para reflejar el rendimiento de las acciones de aquellas compañías que cumplen con los criterios ambientales, sociales y de buena gobernanza corporativa. Este índice representa un hito importante en la institucionalización de las prácticas ESG en el mercado de capitales peruano.

 

«El sector minero energético refuerza su compromiso con la sostenibilidad», según datos del ranking Merco ESG 2024, donde 24 empresas agremiadas a la SNMPE figuran entre los Top 100. Antamina lidera en Minería, ENGIE Energía Perú en Energía, y Cálidda en Hidrocarburos, reflejando el avance del sector en estándares ESG.

Empresas BIC: triple impacto en acción

Las Sociedades de Beneficio e Interés Colectivo (BIC) representan una innovación legislativa significativa en el Perú. Desde 2020, la Ley 31072 establece un marco jurídico regulatorio para el ejercicio de la responsabilidad social voluntaria, permitiendo que las empresas integren en su modelo de negocio la creación de valor económico, social y ambiental.

 

Una empresa BIC «crea o redefine su modelo de negocio con un propósito de triple impacto», según el Ministerio de Producción. Estas empresas pueden ser Sociedades Anónimas (SAA o SAC), Sociedades Comerciales de Responsabilidad Limitada (SRL) o Empresas Individuales de Responsabilidad Limitada (EIRL), manteniendo su naturaleza comercial mientras generan impacto positivo en la sociedad y el ambiente.

 

El registro oficial del Ministerio de Producción permite el seguimiento de estas empresas, proporcionando transparencia sobre su desempeño en términos de beneficio colectivo.

Esta modalidad empresarial responde a una demanda creciente de los consumidores y inversionistas por organizaciones que combinen rentabilidad con propósito social.

 

ISO 26000: la guía internacional

 

La norma ISO 26000 ofrece directrices concretas para el desarrollo de la responsabilidad social empresarial. A diferencia de otras normas ISO, esta no es certificable sino que funciona como una guía voluntaria que las organizaciones pueden adoptar para mejorar su reputación, cultura interna y responsabilidad social.

 

En el contexto peruano, la implementación de ISO 26000 «contribuye al desarrollo sostenible» al proporcionar un marco estructurado para que las empresas mejoren su credibilidad frente a los diferentes grupos de interés. Esta norma abarca aspectos como derechos humanos, prácticas laborales, medio ambiente, prácticas justas de operación, asuntos de consumidores y participación activa en la comunidad.

 

Las organizaciones que implementan los principios de ISO 26000 pueden obtener «una mayor satisfacción de los clientes y una ventaja competitiva en el mercado», según expertos en el tema. La norma fortalece la responsabilidad de las organizaciones por su conducta y acciones en línea con el desarrollo sostenible.

 

Perspectivas y desafíos


El panorama de las certificaciones de sostenibilidad en el Perú muestra una evolución positiva. Los datos revelan que el 76% de las empresas peruanas aumentó su interés en sostenibilidad, superando el promedio regional de 70.8%. Además, el 75% de las empresas esperan mantener o aumentar su presupuesto en áreas de sostenibilidad, según estudios de Centrum PUCP.

 

Sin embargo, los desafíos persisten. La implementación efectiva de estas certificaciones requiere no solo compromiso financiero, sino también un cambio cultural organizacional profundo. Las empresas deben integrar estos principios en su estrategia de negocio fundamental, no como iniciativas periféricas.

 

El reconocimiento internacional también juega un papel crucial. Casos como el de BBVA en Perú, reconocido por la revista Euromoney como el mejor banco ESG por su esfuerzo en reducir su huella de carbono, demuestran que las certificaciones de sostenibilidad no solo benefician a la sociedad, sino que también pueden mejorar la competitividad empresarial.

 

Las certificaciones ESG, BIC e ISO 26000 representan herramientas complementarias en el camino hacia la sostenibilidad empresarial en el Perú. Mientras que los criterios ESG proporcionan métricas de evaluación y transparencia, las empresas BIC ofrecen un marco legal para el triple impacto, e ISO 26000 brinda directrices prácticas para la implementación de la responsabilidad social.

 

El creciente interés empresarial y la institucionalización de estos instrumentos a través de índices bursátiles y marcos regulatorios sugieren que la sostenibilidad empresarial continuará consolidándose como un factor determinante en la competitividad y legitimidad social de las organizaciones peruanas.