Voluntariado corporativo con enfoque territorial: estrategia de impacto social

El voluntariado corporativo con enfoque territorial se ha posicionado como una herramienta estratégica fundamental para las empresas que buscan generar un impacto social genuino en las comunidades donde operan. En el Perú, esta modalidad de compromiso social empresarial ha cobrado especial relevancia, especialmente después de la pandemia de COVID-19, cuando las organizaciones reconocieron la necesidad de fortalecer sus vínculos con los territorios donde desarrollan sus actividades.

 

Según el informe «Situación del Voluntariado en el Perú 2024» publicado por las Naciones Unidas, aproximadamente el 16% de la Población en Edad de Trabajar (PET) participó en actividades de voluntariado en 2023, aportando más de 248 millones de horas. Este esfuerzo representa un valor económico equivalente a 1,328 millones de soles, lo que corresponde al 0.13% del Producto Bruto Interno nacional.

 

Estos datos revelan el enorme potencial del voluntariado en el país, donde el 52% de peruanos están dispuestos a hacer voluntariado, según información de la plataforma Proa. Esta predisposición ciudadana representa una oportunidad única para las empresas que buscan desarrollar programas de voluntariado con impacto territorial significativo.

 

Perspectiva de los especialistas

 

El investigador Rubén Guevara, citado en estudios sobre voluntariado corporativo, destaca que las empresas que invierten en este tipo de voluntariados crean ventajas competitivas, ya que potencian las capacidades de sus colaboradores. Esta perspectiva subraya la naturaleza bidireccional del voluntariado corporativo: mientras las comunidades se benefician del apoyo empresarial, las organizaciones fortalecen sus equipos y mejoran su reputación.

 

La pandemia de COVID-19 marcó un punto de inflexión en el voluntariado corporativo regional. Un estudio reveló que 73% de iniciativas en voluntariado corporativo en la región enfrentaron al COVID-19, lo que evidenció la capacidad de adaptación y respuesta de las empresas ante crisis territoriales específicas.

 

Enfoque territorial: más allá de la filantropía

 

El enfoque territorial del voluntariado corporativo implica un compromiso profundo con las realidades locales. A diferencia de las iniciativas de responsabilidad social tradicionales, estos programas se caracterizan por:

 

  • Conocimiento del contexto local: Las empresas invierten tiempo y recursos en comprender las necesidades específicas de cada territorio, considerando factores culturales, económicos y sociales únicos de cada región.

  • Sostenibilidad a largo plazo: Los programas territoriales buscan generar cambios estructurales duraderos, no solo intervenciones puntuales. Esto requiere un compromiso empresarial que trasciende los ciclos económicos.

  • Participación activa de los colaboradores: El voluntariado corporativo territorial involucra directamente a los empleados, quienes se convierten en agentes de cambio en sus propias comunidades de trabajo.

 

Alineación con los ODS

 

El informe de Naciones Unidas destaca que el voluntariado en el Perú se vincula directamente con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), particularmente con los ODS 3 (Salud y bienestar), 4 (Educación de calidad), 10 (Reducción de desigualdades) y 16 (Paz, justicia e instituciones sólidas).

 

Durante la pandemia, el voluntariado demostró su impacto en los ODS 1 (Fin de la pobreza) y 2 (Hambre cero), apoyando a poblaciones vulnerables a través de iniciativas como las «ollas comunes» y programas de defensa civil, muchas de las cuales contaron con apoyo corporativo.

 

Desafíos y oportunidades

 

A pesar del potencial demostrado, el voluntariado corporativo territorial enfrenta desafíos significativos. El informe identifica como principales barreras: la limitada financiación, la informalidad y el desconocimiento general de su importancia en la sociedad.

 

Sin embargo, el fortalecimiento del Sistema Nacional de Voluntariado (Sinavol) y la existencia de plataformas como Proa, que conecta voluntarios con organizaciones solidarias, crean un ecosistema favorable para el desarrollo de programas corporativos más efectivos.

 

El trabajo conjunto entre el sector público y privado ha permitido superar barreras mediante el fortalecimiento de marcos normativos y la creación de plataformas de coordinación. Estas iniciativas reflejan el compromiso del Perú con el ODS 17 (Alianzas para lograr los objetivos), fomentando la colaboración intersectorial.

 

Las empresas peruanas están comenzando a reconocer que el voluntariado corporativo territorial no es solo una estrategia de responsabilidad social, sino una inversión en sostenibilidad empresarial y desarrollo territorial integrado.

 

El voluntariado corporativo con enfoque territorial representa una evolución natural de la responsabilidad social empresarial hacia modelos más integrados y efectivos. En el Perú, donde el 16% de la población económicamente activa ya participa en actividades voluntarias, existe un terreno fértil para que las empresas desarrollen programas que generen valor compartido real.

 

El éxito de estos programas dependerá de la capacidad empresarial para comprender y responder a las necesidades territoriales específicas, manteniendo un compromiso a largo plazo que trascienda las fluctuaciones económicas y se convierta en parte integral de la estrategia empresarial.

 

Fuente- IIMP