En los últimos años, el concepto de economía circular ha ganado terreno en las agendas empresariales y públicas del Perú y el mundo.
Pero, frente a la crisis climática y ecológica global, no basta con cerrar ciclos de materiales: es necesario avanzar hacia una economía regenerativa que restaure, repare y renueve los ecosistemas y comunidades que sostienen la vida.
La economía circular busca reducir, reutilizar y reciclar recursos.
La economía regenerativa va más allá: propone rediseñar productos, modelos de negocio y relaciones con la naturaleza, para no solo minimizar impactos, sino generar impactos positivos.
La economía regenerativa no se conforma con hacer menos daño, busca hacer el bien.
Es pasar de un modelo extractivo a uno restaurativo, donde los sistemas humanos trabajan alineados con los sistemas vivos.
Más allá del reciclaje: rediseñar y reducir
El reciclaje, aunque necesario, es solo una parte de la solución.
Hoy, menos del 8.3 % de los materiales globales se reciclan efectivamente, según el Circularity Gap Report 2023.
El verdadero desafío está en rediseñar productos para que:
Duren más
Usen menos recursos
Se reparen fácilmente
Puedan reintegrarse a ciclos naturales o técnicos
Esto implica, por ejemplo:
Diseñar empaques compostables o reutilizables
Fabricar dispositivos electrónicos modulares y reparables
Ofrecer servicios (como movilidad compartida) en lugar de solo vender productos
Implementar modelos de negocio basados en la remanufactura o la logística inversa
El mejor residuo es el que nunca se genera, señalan los especialistas.
Reducir el consumo innecesario es más importante que reciclarlo después.
Regenerar ecosistemas: de la mitigación a la restauración
La economía regenerativa propone que las empresas y organizaciones no solo compensen su impacto ambiental, sino que contribuyan activamente a regenerar su entorno.
Esto incluye prácticas como:
Restauración de suelos degradados para agricultura regenerativa
Protección y recuperación de bosques, humedales y fuentes de agua
Reforestación con especies nativas bajo modelos de manejo comunitario
Agricultura y pesca regenerativas que favorezcan la biodiversidad
Un ejemplo es el de la empresa peruana Shiwi, dedicada a la producción de infusiones amazónicas, que trabaja con comunidades nativas para cultivar bajo principios agroforestales, regenerando suelos y diversificando la biodiversidad local.
Otro caso destacado es Danper, agroindustrial líder en exportación de productos frescos y en conserva, que implementa un modelo de agricultura regenerativa en La Libertad, combinando rotación de cultivos, compostaje, reducción de agroquímicos y manejo eficiente de agua, generando beneficios económicos, sociales y ambientales.
Empresas peruanas que ya operan con principios regenerativos
Algunos ejemplos en distintos sectores:
✅ Llama Pack (Cusco): empresa de turismo regenerativo que trabaja con comunidades altoandinas usando llamas como medio de transporte, reduciendo impacto ambiental y promoviendo saberes locales.
✅ AJE Group: multinacional peruana que ha incorporado empaques 100% reciclables y promueve alianzas para restauración de áreas naturales en la Amazonía.
✅ Arca Continental Lindley: desarrolla proyectos de recarga hídrica y conservación de ecosistemas en las cabeceras de cuenca que abastecen Lima.
Estos casos muestran que la regeneración puede ser parte del modelo de negocio, no solo una actividad filantrópica.
Retos y oportunidades para escalar
Aunque existen iniciativas destacables, la transición hacia la economía regenerativa enfrenta barreras:
Falta de incentivos fiscales y financieros para modelos circulares y regenerativos
Desconocimiento del sector empresarial sobre las oportunidades económicas de regenerar
Ausencia de métricas estandarizadas para medir impactos positivos
Brechas de articulación entre empresas, gobiernos locales y comunidades
La oportunidad es enorme: regenerar ecosistemas mientras generamos empleo, innovación y resiliencia económica, pero requiere liderazgo, visión y alianzas.
La economía circular y regenerativa nos invita a repensar qué producimos, cómo lo producimos y, sobre todo, para qué y para quién lo producimos.
Es pasar de un modelo lineal, extractivo y descartable a uno circular, restaurativo y solidario.
En un país megadiverso como el Perú, avanzar hacia una economía regenerativa no es solo una oportunidad económica: es una necesidad ecológica, social y ética para garantizar un futuro donde el bienestar humano y el de la naturaleza vayan de la mano.
Fuente- IIMP
